Los Orígenes: Entre Buenos Aires y Córdoba

La medialuna argentina nació en el encuentro perfecto entre dos mundos. En las elegantes confiterías de Buenos Aires y en las acogedoras panaderías familiares de Córdoba, los maestros pasteleros europeos que llegaron a Argentina durante las grandes migraciones encontraron el lienzo perfecto para crear algo extraordinario.
En Buenos Aires, entre el tráfico de Corrientes y el apuro constante de una metrópolis que nunca duerme, las confiterías se convirtieron en refugios donde la tradición vienesa encontró su nueva expresión. En Córdoba, lejos del vértigo porteño, las panaderías familiares perfeccionaron estas recetas con la paciencia que solo permite la vida sin prisas. Así nació la medialuna argentina: un respiro dorado en medio del caos urbano, con esa textura que se deshace en la boca y ese sabor que detiene el tiempo.